jueves, 26 de junio de 2014

Roadtrip por la Costa da Morte.

Seguimos descubriendo la costa gallega con el roadtrip de Come o mar: gastronomía, turismo, cultura.... villas singulares, historias únicas, gentes auténticas,..... sin dudarlo es la esencia de las gentes de mar.

Decidimos empezar nuestro viaje en Fisterra, quizás porque es el punto final del camino que cada peregrino o caminante emprende por un motivo o por otro. Nuestro camino tenía y tiene un objetivo claro: disfrutar del turismo mariñeiro.

Directas nos fuimos a hacer nuestro bautismo de buceo que he de confesar que lo de ponerse el neopreno tiene truco, el agua estaba buena. Y si, entre la botella de oxígeno y los plomos, vale la pena darse un paseo por el último bosque de laminarias o encontrarse con un pez de frente que te mira con cara rara preguntándose de donde ha salido esta especie marina tan rara. Experiencia única.

Estando en Fisterra es obligatorio subir al faro, mirar al horizonte desde el considerado Finis Terrae pero sin duda que nos hayan ofrecido poder subirnos al faro para verlo de cerca ha sido increíble, gracias a Alicía nuestra instructora de buceo y a Paco el farero que nos explico como funcionaba y nos dejo ver las entrañas.

Y antes de bucear y subir al faro nos teníamos merecido un buen homenaje a base de un menú mariñeiro, escogimos el de 18€, abundante y sabroso.
 Unas croquetas de marisco de entrante, un pulpo con almejas y algas de primero y de segundo rape con salsa y berberechos, de postre una tarta de queso tetilla con membrillo.



Partimos de Fisterra con muchas sensaciones nuevas y con ganas de repetir pero tocaba continuar con nuestro viaje y pusimos rumbo a Laxe para pasar la noche de San Juán, con breve parada en Vimianzo pero con la lluvia como compañera llegamos a nuestro destino.

Teníamos reservado un paquete turístico que consistía en una ruta nocturna al faro de Laxe pero que por la lluvia decidimos dejar para el día siguiente y darnos una vuelta por el pueblo aprovechando que la lluvia parecía cesar y tomarnos unas sardinas y que mejores anfitriones que los miembros de la Gran Ordén Gastronómica da Costa da Morte, gracias a Jose Manuel Pato, Tania Carreira y Pepe por la acogida. Prometemos volver.

Y de camino de vuelta al hotel aún saltamos la hoguera, que "habelas hailas".

Después de un buen desayuno nos dirigimos al faro de Laxe en cabo Insúa y empezar nuestra ruta de faros particular.

Camelle fue nuestra siguiente parada donde paramos a visitar el museo de MAN, el alemán, donde parte de su obra aún se puede ver impregnada por los restos de chapapote del Prestige, dejando constancia de lo que nunca debió ocurrir y no debe volver a pasar.

En Camariñas nos esperaba nuestra siguiente parada: el faro de Cabo Vilán.

Nuestro roadtrip continuó hacía Muxía. Con la promesa de volver a visitar los secaderos de congrío que se encontraban vacíos al no haber congrios esta semana.

Lires, Cee, Corcubión próximas paradas antes de para a comer en el restaurante Praia de Quenxe que le debía una visita a Raúl Goñez, prometida en la presentación oficial de Come o mar en Santiago. Volvimos a escoger el menú mariñeiro de 18€,  y mejor elección imposible.
Navajas en vinagreta de verduras, pastel de xurelo, lubina a la espalda y de postre crema de queso tetilla con membrillo.

Con las fuerzas renovadas nada mejor que dirigirse a Dumbría para visitar la cascada del Xallas-Ezáro y dejarse cautivar por el monte Pindo.


Pasando por Carnota no podíamos dejar de maravillarnos por sus hórreos y visitar Lira, los pioneros en el turismo mariñeiro.

Nuestra última parada en este roadtrip no podía ser otro que el Monte Louro en el concello de Muros, con su faro.

Continuamos nuestro roadtrip por la costa gallega y pueblos marineros pero ya os lo cuento en otro post, ahora me voy a tomar unas tapas mariñeiras.

Recuerda que puedes seguir nuestras aventuras en facebook y twitter.

2 comentarios:

  1. Hola querida Rocío! qué viaje más precioso, me encanta ver esos sitios que sueño con conocer algún día. Veo que te lo has pasado de lo mejor, los paisajes, la comida, el buceo, ni te digo, una experiencia fantástica. Qué tristeza ver todavía los desastres que dejó el Prestige, ojalá esto no vuelva a suceder en ningún mar del mundo. Besitos

    ResponderEliminar
  2. Quien se puede resistir a tanta belleza, yo siempre tengo un pretexto para ir a Finisterrae

    ResponderEliminar